lunes, 26 de julio de 2010

El lado oscuro del corazón.*

Hace poco supe de la existencia de un documental sobre una pareja de los Estados Unidos, él purgaba prisión y ella estaba ciega y casi inválida, pero aun así contrajeron nupcias. Hasta aquí todo muy bonito y romántico, que demostraría que el amor no sabe de rejas ni de limitaciones físicas, pero no, la verdad es que la pareja en mención ya estuvo casada antes y la razón por la que el tipo fue condenado a prisión fue precisamente por haber dejado a su, ahora, nuevamente esposa, en ese estado. Mientras estaba en cárcel se las ingenio para contratar un grupo de maleantes de fuera para que golpearan a la mujer, hasta dejarla ciega y casi sin poder valerse por si misma, todo por haberlo dejado. Aun no he visto el documental en cuestión y no se los detalles exactos que llevaron a él a cometer ese espantoso atentado y a ella a “perdonarlo” y aceptar casarse nuevamente con él. Si bien este reportaje representa una analogía extrema del circulo vicioso en el que a veces se ven envueltas las parejas, circulo que puede abarcar una sucesión de peleas, perdones, maltrato físico y psicológico, infidelidades y hartazgos mutuos, me parece una analogía válida, que nos puede hacer ver lo inmersos que estamos a veces en algo que ya no se basa en amor y ni siquiera en alguna atracción física, sino en una especie de dependencia u obsesión para con la otra parte. No digo que no pueda haber momentos de fugaz calma y hasta de felicidad una vez que ya se ha probado todos los malestares que menciono líneas arriba, pero creo adivinar un componente casi patológico en la insistencia de retomar una y otra vez una relación que ya está condenada al fracaso.


Hace unos días, una  amiga que atravesaba una etapa parecida en su relación me dijo, un poco a modo de regaño y un poco a modo de justificación ante mi opinión de que no me parecía sano que este siempre en ese plan de volver - terminar, que tal vez el día que me enamore como ella llegaría a entender sus múltiples intentos. Tal vez tenga razón, tal vez no, pero solo sé que preferiría evitar que la relación llegue a esos niveles de daño mutuo y cortar por lo sano antes, por el bien de la salud emocional de ambos. Personalmente he vivido tan de cerca situaciones así que no me apetece en lo más mínimo ser parte de relaciones con ese nivel de malestar, es más creo que soy la clásica consecuencia de una serie de “intentos” de mis padres por tratar de parchar y recuperar su relación, hablo de hace ufff, de más de un par de décadas atrás. Pero a pesar del tiempo transcurrido aun recuerdo algunos de estos “intentos”, pues aun a mi corta edad y aunque ellos trataban de ocultar que pasaban por una “crisis”, yo podía reconocer cuando estaban en la etapa de “luchemos por lo nuestro” o “salvemos nuestro amor”, y la verdad cada uno de estos intentos me parecía una mascarada, una forma de disimular viejos rencores y heridas que verdaderamente nunca se perdonaron ni superaron, aunque claro entre ellos también blandían el clásico pretexto de que lo hacían por nosotros, sus hijos, pero la verdad que para mi era mucho más cómodo no verlos escenificando toda su farsa de volver a ser los de antes, me era mucho más fácil imaginarme a los dos en sus respectivas rutinas sin tratar de ser lo que ya no eran, ocupándose de nosotros por separado, por que casi siempre estas “curaciones” de pareja terminaban en descomunales broncas, que cada vez eran peores, como suele suceder con cualquier pareja, de las de antes o de esta parte del siglo, cuando han traspasado el umbral del amor y las pequeñas broncas “normales” en una relación..

No sé en que punto exacto el paraíso deviene en infierno y cual de las dos partes suelen empezar el conflicto, pero para que alguien como la mujer del documental que menciono al comienzo del post, después del todo daño físico y obviamente psicológico perpetrado por su pareja, vuelva nuevamente con él, con boda en la cárcel incluida, me hace dudar seriamente de la capacidad del ser humano en general para aprender de los errores. Dicen que en el amor la experiencia no sirve de mucho, y a veces yo mismo he sostenido eso, pero hay casos en que uno debería decir basta, hasta aquí no más, si todo el mundo te dice que lo tuyo ya no va, si tu mismo o misma también sabes en el fondo que tal vez todo el sacrificio que hagas es inútil, ¿por que seguir dándole cuerda al muñeco?, ¿tal vez es el temor a no quedar solo(a)?, ¿el temor a no volver a encontrar a alguien que nos aguante como él ( ella) nos aguantó al comienzo de todo?, ¿el temor a no saber que hacer con nuestra libertad?, ¿el temor a no poder volver a emprender cosas solo (a)?, ¿la simple rutina o acostumbramiento a alguien?, ¿la simple pereza de volver a iniciar todo de cero con alguien nuevo? o tal vez sea la inevitable ceguera tan inherente al ser humano, de fingir no ver cosas que a la larga serán más y más evidentes, tan solo por el hecho de tener unos momentos fugaces de felicidad, gratificación, ternura o amor.

Y tal vez muchos (as) se sonrían un poco y digan no way, jamás de los jamases estaré en una situación como la pareja del documental, como se atreve este pata a poner un ejemplo de esa naturaleza, pero como dije, tal vez sea extremo, pero como alegoría es perfecta y representa fielmente las interrelaciones de pareja en su aspecto más enfermo. Todos en algún momento hemos caído en algún nivel de esta representación, hasta este incrédulo blogger, que anduvo bastante tiempo arrastrando la poca dignidad que le quedaba, y lo que es peor, por algo que nunca llego a concretarse como él hubiese querido ( tss ya estoy hablando de mismo en tercera persona, ya parezco futbolista…en fin es solo para esta parte del post, ya acabo), así que ya saben, tal vez no haya forma de evitar llegar a ese nivel, pero por favor traten, intenten de que no sea así. Este post no intenta dar ninguna respuesta, ni plantear grandes interrogantes, solo es una suerte de pequeña catarsis ante este tipo de situaciones, como lo suelen ser la mayoría de mis posts.

Para los seguidores varones, créanme que quise incluir alguna calata en este post, pero por el tema no hay forma, jaja. Finalmente gracias a las chicas del blog por haberme permitido publicar algo aquí y espero no sea el que menos comentarios reciba, jaja. Adieuuu.

*Originalmente pense en poner el título en inglés, como referencia al disco clásico de Pink Floyd, The Dark Side of the Moon, que también toca varios temas patlógicos en el ser humano, la locura principalmente. Mis pocos followers sabrán que siempre me gusta poner referencias musicales en mis posts. Nada más, queda como tarea para que se busquen, compren , o descarguen el álbum.

4 comentarios:

Athenea dijo...

Pues es la primera vez que leo algún texto tuyo, y me agrada ver la postura que tienes antes estas situaciones. Yo estuve en una situación parecida hace tiempo (no tan extrema, pero algo asi). El novio que tenia, tenia un pesimo carácter. deje de quererlo, y cada vez que queria terminar la relación, me jaloneaba en la calle, decia que tenia otro, se escondia en el bote de la basura durante horas para vigilarme ( llego a dormir ahi) Como yo sabia que hiba a ser complicado, preferia seguir, me quedaba tiempo extra en mi trabajo para no verlo, pensaba " a ver que pasa con el tiempo" por el temor y las broncas que serian tratar de terminar la relación. Asi paso un año mas, hasta que me decidí. Batallé, pero lo dejé, y cuando ya estaba fuera de ese circulo, me di cuenta que fui una cobarde por aguantar tanto tiempo (casi 4 años), que los factores que influyeron fueron talvez, miedo, costumbre, monotonia, y depresión en mi caso. Saludos y buena entrada.

Meg dijo...

Uno nunca puede saber q situacion vivira con su pareja pero bien dice q si permitiste una vez q te agredieran entonces parte de la culpa es tuya, en lo personal, esa historia la vivi en mi familia y gracias a dios eso ya cambio, ahora no son los mejores amigos pero es lindo ver a quienes quiero llevarse bien. Y como bien dices todos hemos caido alguna vez en algun nivel de esa representacion, al igual que tu, yo tambien en alguna ocasion arrastre y pisotee mi dignidad por algo q jamas se concreto pero eso me enseño(muuucho tiempo despues) q es mejor ser extra precavida q sufrir de a gratis.

Analia dijo...

Me gusto mucho tu post.. me parece muy acertado tu punto de vista, a veces los humanos erramos en las mismas cosas... creo que no existe justificación para dañarse a si mismo, porque por muchas excusas que busquemos para justificar nuestro actuar simplemente termina en sufrimiento.... me gusto mucho tu post. Saluditos

Lara Holmes dijo...

Buenooo, eso de terminar y luego regresar a la larga se vuelve costumbre y regresan no xq se amen, sino x pura costumbre...y si, a veces muchas aguantan golpes, humillaciones, etc. pues dicen estar "enamoradas", pero de q sirve si el patita las trata como zapatilla y esooo...Creo q es hora de aprender a quererse un poquito uno mismo, antes de "morir" x alguien q no vale la pena...
Recién leo tu post u_u

 
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