El fetichismo es una práctica o costumbre que las personas se apoderan de algún objeto, de un hábito en general o algo para creer en ello y así satisfacerse en lo que ellos creen que se hacen felices. Pero es un término, para los religiosos, ya que la mayoría de creyentes están ligados a mantenerse con sus objetos de creencias. También para costumbres de casa y/o amistades.
Pero más que todo ésta palabra está mas usada para lo sexual, del cuál yo voy a hablar ahora.
El primer significado del término “fetiche” fue el de ser un objeto que poseía poderes sobrenaturales y al que los hombres veneraban. Lo que si sabemos es que el fetichismo consiste en la necesidad de la presencia de un determinado objeto o de la visión de una parte concreta del cuerpo para poder excitarse y llegar al orgasmo. Hay que distinguir este hecho de la simple preferencia por un juguete sexual o por encontrarse en una situación determinada. Si el objeto preferido falla se puede continuar la relación sexual. En el caso del fetichismo, si el fetiche falta la excitación sexual no se produce lo que produce frustración en el sujeto afectado.
Se cree que esta parafilia, (conducta sexual en la que se llega al orgasmo no por medio del coito en sí, sino por otra actividad distinta), se desarrolla cuando de muy joven, el sujeto, hombre o mujer, comienza a descubrir el sexo. Las circunstancias en las que este descubrimiento se desarrolle le lleva a relacionar el placer sexual con ciertos objetos o características de la fisionomía humana. Es decir, que aprender a alcanzar el clímax orgásmico en unas determinadas condiciones puede convertir a éstas en factores imprescindibles para seguir sintiendo placer físico en posteriores encuentros.
Los fetiches sexuales pueden ser:
- Objetos: botas, prendas de látex, pañales, pelucas, piercings, guantes, complementos con pinchos, esposas de policía, medias de nylon, ropa interior usada, delantales, etc.
- Relativos al cuerpo humano: los pies, la cabeza calva, los senos femeninos muy grandes o muy pequeños, el vello corporal tanto que haya exceso como que no exista ni rastro, un tipo determinado de ojos, etc.
No se considera un trastorno de fetichismo si esta conducta sólo se produce durante un corto periodo de tiempo. En este caso, si no dura más de seis meses, hay que buscar el origen en algún tipo de hecho traumático que haya condicionado la sexualidad o en una simple preferencia sexual que, probablemente, pasará pronto dando lugar a otra nueva..
